¡Vamos a echarle imaginación!

El otro día en grupos interactivos de 4ºA le echamos imaginación. La actividad consistía en escribir entre todo el grupo una historia de lo que le pasó a una niña o niño que, como deseaba tan fuertemente hacerse invisible, una mañana al levantarse se dio cuenta de que nadie le veía. Por fin se había cumplido su sueño. ¿Qué pasó aquel día, cómo se sintió, qué hizo? Estos son sus relatos...

 

Grupo de Abraham/Fahad/Sara/Miguel.

Érase una vez unos hermanos que querían ser invisibles. Un mago los convirtió en invisibles y se pusieron muy contentos. Al principio se sentían felices, pero al día siguiente, como nadie les veía, se pusieron muy tristes: sus amigos no querían jugar con ellos porque no les veían.

Fueron a la casa de la bruja piruja que comía niños...Como la bruja tenía poderes podía ver a todos los niños. La bruja les preguntó ¿quién os ha hecho así?, y los niños le contestaron que el mago. La bruja les llevó a la casa del mago en su escoba mágica. Cuando llegaron al suelo les dijo la bruja: os aconsejo que no volváis a ser invisibles porque nadie os verá y os sentiréis mal.

La bruja les quitó el hechizo, les perdonó comerles y los llevó a su casa. FIN.

 

Grupo de Silviu, Desirée, Ada, Mubashar y Laura.

Un día, un niño llamado Silviu se despertó y se dió cuenta de que era invisible. Se había cumplido su sueño y se sentía muy feliz.

Su mamá no lo encontraba y estaba muy asustada. En niño tenía mucha hambre y quería comerse la tarta de chocolate que había hecho su madre. Mientras se la comía, fue a la cocina y pensaba que había un fantasma en su casa. Se asustó tanto que se desmayó.

El padre llegó a casa y se encontró a su mujer en el suelo y llamó a una ambulancia. Silviu se dio cuenta de que se estaba complicando todo por su comportamiento. Ya no le gustaba ser invisible. Recordó que en un sueño suyo era invisible y dijo una palabra para volver a la normalidad: "invisíbili", y volvió a ser visible.

La madre volvió del hospital, se encontró con su hijo y se alegró muchísimo.

 

Grupo de Abdul, Nathanael, David y Antía.

Una mañana un niño se despertó y fue a la cocina a desayunar. Su padre fue a la cocina también y el niño le dio los buenos días, pero él no se enteró, aunque le pareció oir la voz de su hijo...

El padre fue a la habitación del niño y no lo encontró, pero vió que se movían los coches de juguete: era su hijo, que se había vuelto invisible. Entonces llamó a la madre y le dijo que los juguetes de la habitación se movían. La madre fue corriendo, los coches ya no se movían, pero sí un dinosaurio gigante de peluche. Los padres estaban muy asustados.

El niño había cumplido su sueño, pero quería ser otra vez como antes. Decidió al final meterse en la cama a ver si se convertía en visible, y cuando se despertó ya era normal. Sus padres se alegraron tanto que le abrazaron llorando.

 

Grupo de Abdullah, Haad, Fabio, Mayra y Stephanie.

Un buen día, un niño llamado Carlos, al despertarse se llevó la sorpresa de que era invisible. Fue a clase e hizo un montón de trastadas: le tiró de los pelos a su profesora, pegó al matón de su clase, besó a la chica que le gustaba, hizo ruidos raros imitando a un fantasma, vió las notas de los exámenes, ató los cordones de sus compañeros...

Llegó a casa y se dió cuenta de que no todo era divertido: su madre no le veía y estaba preocupada.

Al final, miró al cielo y pidió un deseo, y entonces vino su madre, le agarró fuertemente y Carlos se despertó: se dió cuenta de que estaba soñando, y de que es mejor ser visible que invisible. Nunca más deseó ser invisible.

Y colorín, colorado, por la chimenea sale el cohete al tejado.

 

 

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